Cada día nos levantamos
sobresaltados por el ritmo, que ha cogido los políticos –no todos
afortunadamente-, hay personas muy honestas y creíbles, que hacen lo que deben
que no es otra cosa que trabajar por el ciudadano que representa.
Este es el problema más grande que
puede tener una democracia, de ello depende que una democracia desaparezca.
El asunto es bastante complicado,
porque, supongamos por un momento que un partido el que sea, se pone a
investigar a los candidatos, esto sería un delito, entonces no sería un partido
democrático.
La justicia, como su nombre bien
indica debe repartir justicia, pero no para unos si y para otros no, debe ser igual para todo
el mundo, el que la haga que la pague, pero de una forma real y sin medias tintas,
que haya ese temor de que la justicia reacciona de forma eficaz de cualquier
caso de corrupción que se presente.
Aquí cabe dos posibilidades
conjuntas, la primera una justicia fuerte, y que no le tiemble el pulso a la
hora hacer su trabajo, y sin mirar quien tiene delante. La segunda e
importantísima es sin duda un gran pacto de Estado de todos y cada uno de los
partidos con representación parlamentaria.
Este sería un buen toque de atención
para esas personas indeseables que se quieren aprovechar de la política.
Demos ése gran pasa, para que nunca
nos reproche que no hiciéramos nada para salvar la democracia si llegara a
desaparecer.
José Manuel Pérez Braña

No hay comentarios:
Publicar un comentario