El 20 de diciembre de 2015, fue el
pistoletazo de salida de la ingobernabilidad en nuestro país. Al no tener
ningún partido político opciones de formar gobierno, se abrió la posibilidad
del pacto, un sistema habitual en democracia, pero que en España no ha
funcionado, principalmente porque todos quieren mandar.
Aquí
hay dos factores claramente diferenciados que ha provocado esta situación. Por
un lado está el gobierno, que repetidamente ha dado la espalda al parlamento,
ha practicado el sistema del avestruz, si tú no te sometes al control
parlamentario, tú estas defraudando a los votantes que te han elegido, y a la
ciudadanía general, unos votos en manos del partido popular, que no valen nada.
El voto es la única herramienta que tenemos los ciudadanos para hablar en
democracia, es demasiado valioso para jugar con él.
Por
otro lado están los partidos emergentes. Estas
agrupaciones políticas, llegan
con el propósito de sobresalir y llevar la voz de mando frente a los partidos
ya curtidos. Yo comprendo que cada partido quiera formar gobierno, están en
todo su derecho, pero que
un
partido acabado de salir a la escena política, pretenda formar gobierno, no me
parece muy normal.
En todo
caso, esta claro que no se ha querido formar un gobierno de progreso.